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Panales, Tolimán, sinónimo de vivir en la marginalidad

03 Junio 2014 - 

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Este municipio es la puerta de semidesierto, pero también es el lugar donde por largo tiempo sus habitantes apenas sobreviven, sin servicios básicos, sin caminos, sin fuentes de empleo y a merced de la naturaleza que a menudo se ensaña con ellos.

Sus comunidades expulsan a los habitantes a la capital del estado, a la ciudad de Querétaro, o en otros casos al Distrito Federal, a su periferia y en otros más al vecino país del norte.

En Panales, comunidad donde nació la organización social Antorcha Campesina en el estado, fue justamente un pequeño número de obreros que laboraba en Ecatepec, estado de México, quienes vencieron el temor a ser reprimidos en los años 70's, quienes iniciaron la concientización de los pobladores de esta comunidad, que actualmente habitan 800 familias, para de ahí pasar a la organización y tratar de elevar las condiciones de vida.

La marginación es patente.

Para llegar, viniendo de la cabecera tolimanense hacia Colón, hay una empinada desviación hacia la izquierda. Es de terracería y se denomina Constituyentes. Esta rodea para subir a la comunidad. Es el orgullo de sus habitantes, pues hasta hace poco era una brecha, recuerdan.

Aquí no hay empleo. Quienes cuentan con un pedazo de tierra, siembran guayaba, cacahuate, maíz, frijol, pero apenas alcanza para el autoconsumo.

Entre ellos intercambian sus productos para hacer menos pesada la vida.

También se da generosamente la pitaya, fruto parecido a la tuna.

Pero tanto esta fruta como la guayaba, frecuentemente se les echa a perder, pues por una cubeta de 20 litros, los intermediarios apenas pagan la irrisoria suma de cinco pesos.

O sea, les sale más caro llevarla a la cabecera municipal que lo obtenido de su venta.

Sus calles, si así se les puede llamar a caminos empedrados, llevan a lo que fue un COBAQ, pero hoy la edificación está grafiteada. Su mobiliario, en mal estado.

Sin embargo, los habitantes de la comunidad, dicen que acondicionándolo con televisiones, puede volver a funcionar y recibir a alumnos de otras comunidades tolimenses, así como a jóvenes de Colón y Peñamiller, como antaño.

Poco a poco, con organización y participación en el movimiento antorchista, los habitantes de Panales, lugar donde nació el antorchismo queretano, cuentan con algunas calles de terracería, escuelas de educación básica, agua potable, drenaje, todo esto a pesar del olvido y la indiferencia de las autoridades municipales de diferentes partidos políticos.

Sobra, eso sí, el entusiasmo y la hospitalidad de sus habitantes, que ven en Antorcha Campesina un invaluable apoyo.