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Lunes, 01 Septiembre 2014 10:19

El Caso de Los Vajilleros

Escrito por  Por: Agustin Escobar
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Después de marcar insistentemente al celular de su esposo, día tras día, durante un año sin obtener respuesta, por fin, el 11 de abril de 2013, el corazón de María Guadalupe Olvera de León dio un vuelco, cuando una voz femenina, que se identificó como Monse, contestó el teléfono de su marido. Aquel día se dio un breve, muy breve diálogo, entre Monse (M) y la señora María Guadalupe (MG).

 

-MG: ¿Con quién hablo?

-M: Con Monse.

-MG: ¿Me comunicas con Raúl García (Badillo)?

-M: ¿De parte de quién?

-MG: De María Guadalupe.

-M: No se encuentra, (él) está en la casa ¿para qué lo quieres?

-MG (mintió): Lo que pasa es que me debe dinero y quiero saber cuándo me va a pagar.

-M: Yo estoy en el trabajo, si quieres mándame tú número y al rato que (yo) llegue a la casa se lo doy.

-MG: Okey, apunta mi número y mi nombre.

-M: Espérame tantito…

María Guadalupe se quedó aguardando en la línea telefónica, mientras diversos pensamientos corrían como potros salvajes en su imaginación: “¿Quién será la tal Monse? ¿Acaso mi marido me dejó por esa mujer?”. Sin embargo, al percatarse que un prolongado silencio se había convertido en su interlocutor, dio por finalizada la llamada.

Caminos de Michoacán

En realidad, el drama de la joven señora María Guadalupe Olvera de León había iniciado la mañana del miércoles 11 de abril de 2012, cuando su esposo Raúl García Badillo, que en aquel momento contaba con 40 años de edad, se trepó a la camioneta blanca Ford, modelo 1996, placas de circulación 5588238, para encaminarse a vender vajillas a Apatzingán, Michoacán.

Raúl salió de su casa situada en Los Olvera, municipio de Corregidora en compañía de otras cinco personas, vendedores a domicilio como él, que también eran sus parientes y vecinos. En el grupo iban Antonio Mendieta Olvera, de 50 años; Marcos Mendieta de León de 28 años; José Raymundo Ramírez Castañón de 23 años; Uriel Rangel Olvera de 20 años y el menor de edad Francisco Javier Mendieta Olvera de 15 años.

Hotel Caribe

Ese mismo día los seis vajilleros, al llegar a Apatzingán, se reportaron con sus familiares y señalaron que se habían hospedado en el Hotel Caribe. En la camioneta llevaban mercancía con un valor de 300 mil pesos, consistente en vajillas y baterías de aluminio, peltre y acero. No era la primera vez que acudían a aquel lugar, ya tenían años yendo cada quince días a vender vajillas casa por casa, al contado.

Dos días más tarde, el viernes 13 de abril de 2012, los vajilleros hablaron con sus familiares a las dos de la tarde, para decir que les iba muy bien con las ventas, que se quedarían en Apatzingán el domingo o el lunes siguiente. Sin embargo, no hubo más contacto entre el grupo de vendedores y sus familiares. Los celulares de los seis vajilleros mandaban al buzón a quienes les marcaban.

Ninguno de los integrantes del grupo retornó a Los Olvera y, hasta el momento llevan dos años con cuatro meses desaparecidos. Desde entonces nadie sabe nada de ellos. Desde entonces tampoco nadie ha pedido rescate.

Ministerio Público

Seis días después de la desaparición de los seis vajilleros, el 19 de abril de 2012, Salomón González García, familiar de las víctimas, acudió a Apatzingán, a la Agencia Cuarta del Ministerio Público Investigador, de la Procuraduría General de Justicia de Michoacán, para denunciar la desaparición.

A cambio, las autoridades ministeriales le entregaron a Salomón un documento que no cuenta con el número de averiguación previa y en la misma Agencia, veladamente le amenazaron: “para entrar a Apatizngán es fácil, pero para salir no, así que te recomendamos que te regreses a tu pueblo lo más pronto que puedas”.

Salomón, quien acudió solo a denunciar la desaparición de sus familiares, subió a su carro para regresar a Los Olvera y cuando se dio cuenta que un vehículo lo seguía, tuvo que acelerar para huir de aquel lugar.

El Cristo sufriente

Si alguien conoce, y sufre, el drama de las seis personas desaparecidas de Los Olvera, que los lugareños identifican como el caso de los vajilleros, es Bertha María de León Vega, esposa, madre, suegra y tía de las víctimas, quien habita en una humilde casa que cuenta con una pequeña puerta roja, una florida bugambilia y la pintura del doliente rostro de un Cristo coronado de espinas, que su hijo Marcos Mendieta de León estampara en la pared algunos meses antes de desaparecer.

Menudita de estatura, morena como la Guadalupana y con las canas de su cabeza entintadas, la señora Bertha no sólo perdió a sus familiares, sino que desde hace tres años un médico le amputó parte de los dedos meñique e índice de su mano derecha, a causa de la diabetes que le necrosó ambos dedos, razón por la cual se los cortaron a la altura de la segunda coyuntura.

Sentada en la silla infantil de sus nietos, la mujer de cincuenta y nueve años de edad, fija su cansada y triste mirada en el manojo de papeles que contienen las denuncias de las desapariciones de sus seres queridos, la primera interpuesta en la Agencia Cuarta del Ministerio Público Investigador, de la Procuraduría General de Justicia de Michoacán y la segunda correspondiente a la Agencia II del Ministerio Público de Corregidora, de la Procuraduría General de Justicia de Querétaro, averiguación previa II/390/2012.

Narcoestado

El periodista italiano Roberto Saviano señala que el narcotráfico es el brazo armado del capitalismo, enunciado que aplica en el caso del gobierno del estado de Michoacán, en donde los funcionarios públicos están estrechamente relacionados con los narcotraficantes no sólo en la venta de narcóticos, sino también en el rubro de la minería y el control que Los Caballeros Templarios ejercen en torno a productos agrícolas tales como el limón y el aguacate.

El viernes 13 de abril de 2012, fecha en la que desaparecieron los seis vajilleros de Los Olvera, Los Caballeros Templarios estaban fuertemente atrincherados en Apatzingán, en tanto que al frente del gobierno priísta del estado, se encontraba Fausto Vallejo Figueroa, cuyo hijo, Rodrigo Vallejo Mora, identificado entre el cártel con el apodo de “El Gerber”, se codeaba públicamente y en privado con Servando Gómez Martínez, alias “La Tuta”, líder del cartel de Los Caballeros Templarios quien, de acuerdo a su presencia mediática, da la impresión de ser el gobernador de facto de Michoacán.

Cuando desaparecieron los vajilleros, Jesús Reyna García, fungía como secretario de gobierno de Michoacán y también respondía a las órdenes de “La Tuta”, más que a las del débil y enfermizo Fausto Vallejo Figueroa, lo que indica que Michoacán se convirtió en un narcoestado y, aunque hoy, tanto “El Gerber” como Jesús Reyna, se encuentran encarcelados, la estructura de Los Caballeros Templarios sigue incólume.

Tres veces desaparecidos

Consultar la lista de los desaparecidos de la PGJ de Michoacán (http://pgje.michoacan.gob.mx/index.php/2014-07-02-19-19-25) es materialmente imposible, debido a que el sitio web sólo permite ver la primera página, en donde se encuentran los datos de los primeros 15 casos de personas desaparecidas. Sin embargo, al intentar consultar las restantes 95 páginas, el sitio no responde por lo que la consulta se torna literalmente imposible. Ante esta situación, no fue posible consultar si en este sitio están reportados los seis vajilleros, de Los Olvera.

Por otra parte, de acuerdo a las impresiones que los familiares de los desaparecidos conservan en su poder, durante algún tiempo, no se sabe cuánto, las fotografías y los datos de los seis desaparecidos de Los Olvera, figuraron en el portal de internet de la PGJ de Querétaro (http://www.pgjqueretaro.gob.mx/Extraviados/Ext_HomMay.html), sin embargo, después de una búsqueda minuciosa en dicho lugar virtual, no figura ninguno de los seis vajilleros.

La interrogante es obligada: ¿por qué, si Antonio Mendieta Olvera, Marcos Mendieta de León, José Raymundo Ramírez Castañón, Raúl García Badillo, Francisco Javier Mendieta Olvera y Uriel Rangel Olvera, todavía no aparecen, la PGJ los desapareció de su página web?

Los caso de los celulares

Desde aquel viernes 13 de abril de 2012, cuando desaparecieron los seis vajilleros, sus familiares no han dejado marcar a sus celulares día tras día, con la esperanza de que alguno de ellos respondiera.

Y fue justamente el 11 de abril de 2013, cuando, después de no cejar en el intento, que a María Guadalupe Olvera de León le respondiera una voz femenina que dijo llamarse Monse, en el celular de su marido.

A partir de este suceso, los familiares de las víctimas acudieron nuevamente a Agencia II del Ministerio Público de Corregidora, para ampliar su declaración sobre este aspecto y solicitar que la autoridad ministerial se diera a la tarea de ubicar e investigar a quienes ahora tienen los celulares de sus familiares.

Sin embargo, como ocurrió desde el principio del caso de los vajilleros, ni la PGJ de Michoacán, ni la de Querétaro, han reportado avances en las indagatorias, situación que mantiene a los familiares de los desaparecidos con el Jesús en la boca.

Para corroborar las versiones de los familiares de los desaparecidos, este reportero se dio a la tarea de marcar al celular que llevaba José Raymundo Ramírez Castañón el día de su desaparición, respondiendo una voz masculina que negó conocer a quien se encuentra desaparecido: “Este no es del señor José, yo tengo otro nombre, ora sí que ni conozco al señor”, al insistir sobre el origen del celular contestó “No, no hermanito, de hecho este es número de Querétaro pero yo estoy acá en el Estado de México”, como se le siguió preguntando la pertenencia del celular contestó, ya con cierta molestia en el tono de su voz “No pero este número no es de él, ni conozco al bato pues”, al preguntar qué cómo lo había conseguido señaló “Porque yo trabajaba en Querétaro hermanito”.

Ante este panorama las preguntas avasallan: ¿Qué pasó con los celulares de los desaparecidos? ¿Por qué durante un año estuvieron desactivados y ahora, desde hace más de un año, obran en poder de personas desconocidas? ¿Quiénes son los individuos que actualmente los tienen y quién o quienes se los proporcionaron? Son interrogantes que, si las autoridades ministeriales en verdad investigaran, las podrían responder de inmediato y, de ese modo, dar con el posible paradero de los seis vajilleros de Los Olvera que desaparecieron el viernes 13 de abril de 2012.

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