:: Voz de la Sierra ::

Tue08222017

 

  

Lunes, 19 Enero 2015 11:56

ALGO SOBRE EDUCACIÓN EDICIÓN 551

Escrito por  Profr. J. Jesús González Mancilla.
Valora este artículo
(0 votos)

Comparte este Articulo

Submit to DeliciousSubmit to DiggSubmit to FacebookSubmit to Google PlusSubmit to StumbleuponSubmit to TechnoratiSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn

El pasado siete de enero falleció el periodista Julio Scherer García, Director fundador de la Revista Proceso, Semanario representante del periodismo crítico y de investigación en nuestro País, para algunos una revista “amarillista”, pero ¿No es acaso nuestra sociedad amarilla con tenencia hacia lo rojo  (por tanto crimen y violencia)? Como dice Denise Dresser al hablar de la muerte de este periodista y calificarlo como “disidente por excelencia”: “el noble título de disidente se gana, no se declara, connata sacrificio y riesgo, más que un simple desacuerdo… Don Julio fue el disidente mayor, no se dedicaba a excoriar a la clase política, sino a alzar un espejo para que México pudiera verse como es: desigual, corrupto, mal gobernado”.  ¿Por qué inicio esta colaboración con esa noticia, tal vez ya pasada?

Simplemente porque un servidor desde mi época de estudiante allá a finales de la década de los setenta del siglo pasado, hasta la actualidad, me he mantenido como lector asiduo de esta revista, la cual fue fundada por Scherer García en noviembre de 1976, aún guardo como un tesoro el número uno de Proceso, que este fin de semana llega al número 1994; mucho de mi poco saber político, de mi poco conocimiento de movimientos sociales o simplemente de mi poca cultura general ha sido adquirida a través de esta importante revista; por ello esta mención a quien fue su fundador y por más de 20 años se mantuvo como su director, su muerte deja un gran vacío en el periodismo nacional y en la conciencia social de México. Don Julio entendía al periodismo con una absoluta independencia del poder, decía él, o éste se convierte en propaganda ¿cuántos Scherer nos quedan? ¿Nacerán otros en el futuro? ¿Dónde y cómo podrán ejercer su oficio? ¿El talento y el coraje no acabarán ahogados en un océano de yuppies y operadores para el poder? Un poder que más que antes recobra en todos sus niveles la máxima hankista “un político pobre es un pobre político”, un poder que no concibe a un político apasionado por el bien público y el noble avance de la nación, sino como uno que dispone de los bienes de todos como si fueran propios y ve el enriquecimiento a partir de su función pública como algo tan natural y como consecuencia de la oportunidad que el pueblo le dio para servir(se); la fórmula es sencilla en cualquiera de los espacios públicos, el uso de los medios de comunicación para lograr sus objetivos, comprar el tiempo mediático, corromper y corromper, mentir y mentir, aprender que a los aprendices se les puede y debe aprovechar, el ejemplo más claro está en nuestro actual Presidente de la República, imagen construida a través de los medios (principalmente Televisa) atractivo por su presencia física a costa de la inteligencia y la pulcritud moral; Proceso es tal vez, desde siempre, una de las pocas excepciones a esa regla, por eso su credibilidad y su gran cobertura.

Estos últimos renglones del párrafo anterior tendrían mucho que ver con el tiempo actual y los acontecimientos próximos a desarrollarse en los diferentes partidos políticos, la selección de candidatos a los diferentes puestos de elección popular están por darse, sino es que ya están decididos ¿por qué tanto el interés y de tantos por servir al pueblo? ¿Realmente es el deseo de servir o de servirse? ¿Por qué primero dentro de los partidos políticos y después en las elecciones constitucionales son muchos los que aspiran a los puestos públicos? El querer ser regidor, presidente municipal, diputado local o federal, senador o gobernador ¿es con el fin de servir al pueblo o es una forma de asegurar en tres o seis años un porvenir económico de por vida? Muchos en la sociedad sienten desconfianza por las instituciones, llámense partidos políticos o instituciones gubernamentales, por eso muchas veces se da el abstencionismo en las votaciones, por eso no creen en los candidatos y en su deseo de servir, por eso no creen en los resultados electorales, por eso abiertamente hay quienes convocan a boicotear las elecciones, como Javier Sicilia (colaborador de Proceso) otros son partidarios del voto nulo, algunos del voto de castigo (es común ver en manifestaciones pancartas de “Ni un voto para el PRI”), otros van más allá (“Ni para el PAN, ni para el PRD”) ¿cómo lograr la credibilidad ante la sociedad? Es una tarea difícil para quienes aspiran a ocupar un puesto público.

Lo escrito no es una forma de descalificar a ninguno de los aspirantes a ocupar algún puesto en la Región o en el Estado, es más de manera personal ni siquiera se quienes aspiran a ellos en los municipios serranos, simplemente me considero vocero del sentir popular (esto es un simple autonombramiento) y lamento la poca credibilidad que los partidos políticos y sus procesos tienen ante la sociedad, un servidor da el beneficio de la duda y puedo asegurar que como espécimen rara pueden existir algunos que quedan fuera de la generalidad (aunque es como buscar una aguja en un pajar) y sí quieren servir a su pueblo, aunque también hay que reconocer que esos difícilmente ganan las elecciones.

¿Qué tiene que ver esto con la educación? Hay que recordar que todo es educativo, que de todo se aprende. Lástima que la sociedad después de muchos años aún no aprende a elegir a sus gobernantes; y como se dice “el pueblo tiene los gobernantes que se merece” y tal vez en nuestro País esos son nuestros merecimientos. Hasta la próxima. Sugerencias y recomendaciones a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Visto 294 veces