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Lunes, 17 Marzo 2014 11:02

Crisis de la democracia: ¿Existe otra alternativa?

Escrito por  Soc. J. Guillermo Monroy Muñoz
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No hay día que en nuestra sociedad mexicana se escuchen quejas contra la clase política profesional, los servidores públicos que viven una vida privilegiada a costa de los contribuyentes, de los gobiernos que no resuelven los problemas de la sociedad y de las prácticas antidemocráticas o corruptas como se ejerce el poder público en México; es muy común escucharlo en la escuela, en la calle, principalmente la clase joven.

La llamada desafección (no tener afecto o no aceptar)  con la “democracia es una cosa cotidiana en cada uno de los espacios de nuestro país. Pero a la vez es un fenómeno medible. En mi caso puedo notar como muchos alumnos de prepa se dicen no interesados y la tendencia es que cada vez ese desinterés crece en todos los espacios. El apoyo a la democracia en México ha bajado 26 puntos porcentuales en la última década (datos IFE). En 2002 las personas que respondieron que preferían la democracia a otra forma de gobierno llegó a 63 por ciento; al término del año pasado, la cifra apenas llegó a 37 por ciento. ¿Quiere decir que dentro de 10 años será solo del 10 %? Y ¿que dentro de 20 años la democracia ya no existirá? No es utópico. Así consta en la encuesta anual que presenta la “Corporación Latinobarómetro” (Latinobarómetro es un estudio de opinión pública que aplica infinidad de encuestas en países de América Latina, es una ONG sin fines de lucro). Gracias a los levantamientos que año con año vienen realizando en 18 países de América Latina, México incluido, tiene ya una serie histórica de encuestas sobre percepción de la democracia, problemas principales y respuestas de los gobiernos a sus poblaciones.

Uno de los datos claves de dicho estudio es el apoyo o desafección  hacia la democracia. En el resultado del año pasado, México es el segundo país de América Latina (apenas detrás de Costa Rica, que pasa de 74 por ciento de apoyo en 2009 a 53 por ciento en 2013) donde más ha disminuido el apoyo a la democracia entre 1995 y 2013. En doce países hubo más apoyo a la democracia este año respecto al promedio del periodo 1995-2013; este listado lo encabezan Venezuela, Ecuador y Chile. México se encuentra en el bloque de siete países donde ha disminuido el apoyo a la democracia en el 2013 comparado con el periodo ya referido. Para los analistas de Latinobarómetro, una primera explicación es que los fenómenos de delincuencia y violencia han erosionado el respaldo al sistema político; pero también sostienen que es uno de los pocos ejemplos donde la alternancia de partido en el poder no ha sido exitosa. -Tampoco quiere decir que los viejos regímenes lo sean-

Tras la derrota del PRI en el año 2000 y las altas expectativas de cambio político, la población mexicana dio la más alta calificación al respaldo de la democracia, sin embargo, ahora está en su peor nivel desde que Latinobarómetro lleva estos registros. “La vuelta del PRI después de escasos dos gobiernos es sintomática de la búsqueda de una solución no a problemas políticos, sino más bien de la sociedad mexicana y la violencia. La alternancia en el poder no soluciona los problemas del país, al igual que en otros países  donde vuelve también el viejo partido dominante después de un corto tiempo. Son casos de alternancias poco exitosas, o más bien, nada exitosas. Algunas de las pistas para entender la inconformidad de la mayoría de los mexicanos con su sistema político pueden estar en estas cifras: la mayoría de la población no cree que el gobierno resuelva los problemas principales (53 por ciento), apenas 19 por ciento cree que el país está progresando, a 52 por ciento de los mexicanos el sueldo no les alcanza, 55 por ciento de los encuestados dijo haberse quedado son dinero para comprar comida, y casi el 80 por ciento considera que la distribución de la riqueza es injusta o muy injusta. Más allá de la cifras, los datos ofrecen una interpretación cualitativa de la crisis del sistema político mexicano, una crisis que difícilmente se remediará con otra reforma electoral. La crisis, lo sabemos, es de fondo.                              

Soc. J. Guillermo Monroy Muñoz 

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